Cascada

Cascada de Santo Estevo do Ermo

El regato de Santo Estevo se precipita en caída vertical unos 15 metros en un entorno natural de gran riqueza biológica.

Este enclave cuenta con una buena extensión de bosque autóctono y gran variedad de helechos y musgos.

El punto de partida para ver la cascada es la Ermita de San Estevo de Ermo o de Aguas Santas. De planta rectangular, la iglesia presenta un pórtico con ventanales a ambos lados, tejado de pizarra y un pequeño campanario con arco de medio punto.

Cerca de la ermita se encuentra una fuente de aguas ferruginosas  con propiedades beneficiosas para la salud. Una segunda fuente, la de Santa Rosa, tendría poder curativo para la piel, por lo que los romeros del lunes de Pascua empapan un paño con ella para mojarse y después lo cuelgan de los árboles.

Esta zona cuenta con área recreativa de merendero y la posibilidad de hacer pequeñas rutas, como la que sube a la parte alta de la cascada y la que baja a su base, donde nos encontramos con un mirador .

Según la leyenda, las marcas en las rocas del mirador corresponden al caballo de Santiago en huida por el río escapando de los moros.