Espacio natural

Reserva de la Biosfera Terras do Miño

Esta Reserva está compuesta por 26 ayuntamientos (en A Mariña, Ourol, O Valadouro e Alfoz), abarcando un territorio de 3.600 Km2., la más grande de Galicia, caracterizada por el protagonismo del agua y el río Miño que acogen una impresionante riqueza biológica con el 20% de la flora amenazada de Galicia y con presencia de 700 plantas vasculares de las que 250 son de ambientes acuáticos.

 

La Reserva de la Biosfera tiene como objetivo fundamental la protección y mantenimento del valioso y rico patrimonio natural, cultural, e histórico, conciliándolo y armonizándolo con el desarrollo económico y social.

En esta Reserva protegida se pueden reconocer cuatro grandes unidades paisajísticas: la montaña, los valles fluviales, la Terra Chá, y el valle fluvial del Miño. Declarada Reserva de la Biosfera en 2002 es la segunda más grande de la Península Ibérica y la más grande de Galicia, ocupando el 39% de la provincia de Lugo incluyendo su capital, con una superficie de 363.668,9 ha., abarcando 26 municipios de la cuenca alta del río Miño.

Gran parte de la Reserva está incluída dentro de la Red Natura 2000 y está constituída, fundamentalmente, por los denominados paisajes del agua y formaciones de turberas de cobertor.

El territorio está ocupado con cultivos agrícolas o forestales y actividades ganaderas. Una importante proporción del suelo esta formado por espacios naturales como el ZEC Parga-Ladra-Támoga y el ZEC Serra do Xistral que contienen lagunas, ríos e islas, bosques de ribera, turberas, matorrales, humedales compatibles con el pastoreo de baja carga ganadera, con la singularidad de acoger muchos hábitats naturales y especies de interés para la conservación.

Es destacable la presencia de 4 especies catalogadas como en "Peligro de Extinción" en el Catálogo Español de Especies Amenazadas: focha común, zarapito real, escribano palustre y avetoro.

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Dentro de Terras do Miño, en su patrimonio natural,  existen numerosos vestigios patrimoniales de épocas pasadas, fruto de una presencia humana desde tiempos muy antiguos.

Así existen más de 200 restos de monumentos funerarios correspondentes a la Edad de los Metales, presencia de grabados rupestres y un gran número de castros catalogados.

La biodiversidad cultural, tomando como eje unificador los cursos de agua, descubre diversos elementos y usos asociados a ellos como los caneiros, las artes de pesca, molinos de cereales; herrerías; embarcaciones tradicionales...

La evolución conjunta entre hombre y naturaleza dió lugar también a una selección de variedades de cultivos adaptados a las condiciones particulares del territorio: variedades de trigo, centeno, árboles frutales, nabos, pimientos; y de razas ganaderas como el caballo gallego de monte o la galliña de Mos, entre otros.

El Plan de Desarrollo sostenible tendrá que armonizar los diversos sectores de actividades socioeconómicas con el avance de las poblaciones locales y la conservación del medio ambiente.